El Ballet Fantasía triunfa en Salamanca
El pasado jueves, ocho de septiembre, el Ballet Fantasía, la compañía teatral del grupo musical Fangoria, actuaba en la Plaza Mayor de Salamanca por la noche, ante un público espectante y multitudinario. El Ballet Fantasía lleva desde octubre ofreciendo su espectáculo de revista dentro de la aclamada gira Operación Vodevil, el número de revista en el que la conocida vedette Alaska y su inseparable compañero Nacho Canut repasan los grandes éxitos de sus treinta años de carrera. 
Alaska y Nacho Canut en una de las fotos de promoción
El Ballet Fantasía les acompaña en esta nueva gira por España, una serie de espectáculos que dieron comienzo tras la aparición de su nuevo disco, que también da nombre al espectáculo, El paso trascendental del vodevil a la astracanada. Antología de canciones de ayer y de hoy. Olvido Gara y Nacho Canut se hacen acompañar en este nuevo proyecto por el corista Rafa Spunky e Ikerne a la guitarra, mientras que el cuerpo de baile lo componen los gemelos bailarines, la gran vedette argentina Lara y la primera vedette Susana Reche, al frente de los cuales está la que no necesita presentación, la gran prima ballerina, la supervedette Alaska.

Colorines para el mítico A quién le importa
La compañía abrió el espectáculo con Miro la vida pasar, uno de sus conocidos hits de los últimos diez años. En esta nueva revista, la formación repasa sus treinta años de carrera e incluyen números que no se tocan en directo desde hace veinte años, conocidos éxitos como Un hombre de verdad, Mi novio es un zombi o El rey del glam, que, por cierto, incluye la letra original e inédita jamás cantada.

Un estampado de leopardo y monos de lentejuelas para No sé qué me das.
a gran vedette apareció ataviada con una malla de cuerpo de entero, de color negro y con llamas rojas en las que había joyas incrustadas. Alaska llevaba también un dorsal redondo de plumas negras, del que luego se deshizo para poder bailar a otro ritmo. Nos sorprendió, entre otros números, con un baile de motosierras y una fragmente de Bad Romance en medio de la popular Quiero ser santa.

Alaska y sus bailarinas durante el número de La Funcionaria Asesina
La diva cambió varias veces de traje. Deslumbró con un traje de jefa de pista circense para el número de Cómo pudiste hacerme esto a mí, se enfundó en un traje negro con lentejuelas doradas, conjunto del que se deshizo en mitad del escenario para mostrar un ajustado mono de colorines.

Uno de los números más aclamados fue el popular Cómo pudiste hacerme esto a mí
Al terminar el número de A quién le importa, el cuerpo de baile hizo descanso y reapareció otra vez con la indumentaria típica de la revista. Alaska bajó la escalera vestida de color perla y con unas espectaculares alas de plumas verdes. Era el momento del número más conmovedor, el más famoso, el más querido. La famosa canción que se incluyese en Deseo Carnal, conocida como Ni tú ni nadie, fue coreada (al igual que todas las anteriores) por todos los asistentes. Parecía el número final, pero tras el saludo a lo Lina Morgan y otro cambio de vestuario, llegaron dos canciones más. Al final del concierto, hordas de enfervorecidos fans llegaron en masa hasta los camerinos, esperando poder contemplar a la gran estrella, de la que se rumorea que escapó justo antes para evitar sufrir el acoso de sus devotos fans.

Electricistas fue uno de los números de la propina.
Hablemos también del espectáculo en sí, y de su despliegue. Los primeros números, si bien ofrecían un magnífico juego de luces sobre el telón de purpurina que había al fondo del escenario, pueden tacharse incluso de minimalistas, pues no tardaron mucho en empezar a desplegar a las bailarinas. Alaska, con más plumas que nadie, lentejuelas (que es lo bueno) y un montón de joyas falsas que de lejos daban el pego, se hizo con una motosierra y bailó acompañada de sus dos vedettes, ambas armadas con las motosierras originales del 86. Tampoco tardaron en aparecer los bailarines, para los que cualquier alabanza es poca. El concierto se desarrolló de forma grandiosa y espectacular, explosiones de color, luces y purpurina. Los números se sucedían con coreografías más o menos recargadas, pero todas espectaculares. Considero, a título personal, que para este disco y este espectáculo, llegado en el momento cumbre de su carrera, han tirado la casa por la ventana. Hablamos de una producción que quizás no se veía desde Deseo Carnal, de un despliegue artístico en carteles, diseño, trajes y escenografía como hace años que no se ve en España. Un espectáculo de revista en toda regla. Chapeau, Fangoria, porque no podíais haberlo hecho mejor. Eso sí, después de tirar la casa por la ventana en este disco, os va a resultar muy difícil hace algo más espectacular aún. A no ser que os tiréis a lo minimalista después de esto.

"Por eso sólo podemos decir: ¡Gracias por venir!"

