Él es tierra y paraíso...
¿A quién crees que engañas? No es que quieras llorar por nada, quieres llorar por él. Porque a veces duele, pero no hay nada mejor por lo que llorar, nadie más por quien valga la pena llorar. Llorar es sano, porque nos demuestra qué cosas nos importan, especialmente a los que lloramos por poco.
Tú me importas, por lo tanto es bueno llorar por ti. No hay nadie mejor por quien llorar que tú.

