Eduardo Manostijeras (Edward Scissorhands)
Protagonizada por Johnny Depp y Winona Ryder
Vincent Price como el Inventor
Había una vez... Como todos los cuentos, empieza con esa fórmula. Narrado por una clásica abuela a una clásica nieta. Y es que Eduardo Manostijeras es eso. Un cuento de hadas, pero vivido en los 90.
Suburbia, un barrio estereotipado de Florida con todas sus casas pintadas de colores pasteles. El vecindario está compuesto por personas estereotipadas, típicas familias americanas. Se nos presenta el personaje de Peg Boggs, representante local de Avon. Un día, Peg se fija en la mansión que hay en la colina a las afueras de Suburbia (esta colina fue incluida por maquetas, ya que en Florida la colina más alta mide 6 metros, y también se usó para esta película). En esa mansión Peg conoce a Eduardo, una criatura casi perfecta, pues está inacabada y en lugar de manos tiene unas afiladas tijeras. Aquí comienza la más maravillosa historia de incomprensión, amor e imaginación.
El proyecto nació cuando Tim Burton era un adolescente. En palabras del director, se trataba de expresar el sentimiento de incomprensión
tan característico de la adolescencia. Todos hemos querido alguna vez tocar algo y no haber podido hacerlo. Pero Eduardo es el personaje más personal de Burton, sin lugar a dudas. Se llegó a decir que Eduardo era Tim. Las similitudes entre el personaje de ficción y el director son fáciles de ver, aparte del detalle del físico. Eduardo ha vivido siempre aislado, carente de familia con la que contar. Burton creció sin amigos, sin apoyo paternal casi. Este aislamiento desarrolla en ambos una gran creatividad. Suburbia es una recreación de Bubank, el lugar donde nació Burton. Ambos son personas incomprendidas en el lugar que frecuentan.
Eduardo es, pues, la encarnación del adolescente tímido, pero que intimida. entonces uno es consciente de la realidad de nuestra sociedad. Nosotros mismos creamos a los monstruos. Uno comprende rápidamente a esos adolescentes que salen a la calle con aspecto agresivo. Es un método de defensa. No quieren ser monstruos, las circunstancias los obligan a serlo. Nosotros mismos creamos monstruos con nuestra intolerancia, porque lo que es diferente desafía las pocas certezas que tenemos en esta vida. Y la única forma de evitar que se tambaleen esas certezas parece ser aislar los elementos perturbadores.
Eduardo representa la inocencia. No distingue entre el bien y el mal. Hay dos tipos de personas que distorsionan la realidad, las que se guardan las distoriones para sí mismos, llamados locos, y las que las muestran al mundo, llamados artistas. (No es mío). Eduardo encaja en la categoría de artistas. Usa su tiempo libre y sus tijeras, junto con su gran creatividad, para crear magníficas obras de arte: recorta setos y los transforma en curiosos animales, cambia el corte del pelo de las vecinas y de sus perritos, se dedica a la papiroflexia y es un demandado cerrajero. Pero el arte de Eduardo se ve también en Navidad, y es aquí cuando llega una de las escenas más bonitas de la película, el baile en la nieve.http://www.youtube.com/watch?v=F608ouen5C8&feature=related
Hablemos de los vecinos. Mejor dicho, las vecinas. Burton quería representar el vecindario típico de los años 50-60, en el que los hombres tenían poca importancia en el barrio. Las vecinas tienen unos estereotipos determinados cada una, llegando a característimas extremas. Tenemos a Joyce, ninfómana por amor al arte, que intentará flirtear descaradamente con el inocente Eduardo; Helen, simple como un punto, ligeramente basta, pero simpática; Esmeralda, la vecina mística medio loca, con un montón de velas en su casa que se toca el día tocando el piano; Marge, simplemente una vecina cotilla... Para Burton, los vecinos se limitan a usar a Eduardo hasta que no son capaces de comprenderlo y entonces se convierte en el juguete roto del que todos quieren librarse. Luego están los Boggs. Peg, madre comprensiva y cariñosa; Bill, padre aficionado a los bolos y no muy familiar; Kevin, al principio simpático pero luego se cansa de su nuevo amigo, y Kim, adolescente estereotipada, animadora rubia, con su novio Jim, el clásico matón de instituto. Se dijo en su día que la película era una ácida crítica a la indiferente sociedad americana.
¿Pero quién es Eduardo? Mediante una serie de flashbacks, averiguamos que es una especie de Frankenstein. Su inventor es un hombre preocupado por uno de los más existenciales deseos: el de descendencia y alguien a quién querer. Crea a Eduardo a partir de un robot picador de lechuga y un corazón de galleta. Pero muere en Navidad, antes de poder terminar su creación y ésta queda inacabada, con unas afiladas cuchillas en vez de manos. El inventor es un estereotipado científico viejo, medio loco, interpretado maravillosamente por Vincent Price, el ídolo y de alguna manera padre artístico de Burton, en la que fue su última aparición en una película.
Como interpretaciones principales tenemos al joven Johnny Depp, en la que fue su primera película con Burton. Depp le da al personaje un autismo emocional y un toque cándido ideal para el personaje. Algunas de las cicatrices de su cara eran reales, causada por las tijeras una vez empezó a usarlas. Nos encontramos detalles como que Eduardo se para en determinadas ocasiones a recortar setos o cortar el pelo a los perros mientras está ocupado en otras cosas. En ningún momento dudamos de su inocencia. Winona Ryder interpreta maravillosamente a Kim Boggs, la chica de la que Eduardo se enamora. Por aquella época salía con Depp, lo que le daba a la historia un realismo indirecto. Burton había trabajado con Winona en Beetlejuice. Winona interpreta a una Kim simpática, con capacidad de emocionarse ante ciertas situaciones, cmo demuestra en la secuencia del ángel. Kim cobra conciencia de lo que sufre Eduardo y se enfrenta Jim, enamorada del joven escultor. Sin duda, el momento álgido de la relación entre los personajes se ve en la emotiva escena del abrazo, en la que somos conscientes de que Eduardo destruye lo que toca, pues sus creaciones son el fruto de una destrucción.
La película fue producida por Twentieth. Burton presentó el proyecto a Warner, pero la productora se negó, por considerar el proyecto arriesgado comercialmente, además de una pequeña venganza por la negativa de Burton de dirigir la secuela de Batman. Twentieth otorgó libertad de dirección a Burton, que eligió el reparto a su antojo (la sugerencia para el protagonista era Tom Cruise), pero curiosamente, a pesar de ser su proyecto más personal, la paleta de colores elegida no era la más representativa del director. Los efectos de maquillaje y mecánica de las manostijeras fueron producidos por Stan Winston, el mismo que produciría el maquillaje del Pingüino.
Como en casi todas sus películas, Burton cuenta de nuevo con Danny Elfman. El compositor nos regala una emotiva partitura, cuya mejor pieza es indudablemente Ice Dance. La música ambienta perfectamente el estilo dramático, melancólico, desenfadado, navideño... Como detalle, la canción With these hands de Tom Jones ambienta una divertida escena en una trastienda.
Según la crítica más optimista, el final de la historia era agridulce. Según la gran mayoría, el final era terriblemente desgraciado. Burton introducía en el final de la historia el elemento más representativo de su cine: la Navidad. La escena final, con la anciana Kim recordando por qué nieva en Suburbia y Eduardo tallando sus esculturas, es una escena para el recuerdo. En definitiva, una obra maestra. Mi película preferida.
Nota: 10




reven-entertainment dijo
La única película que consigue hacerme llorar. Una de mis indispensables.
Aunque me cuesta verla porque eso de llorar en una película es algo a lo que no estoy acostumbrado, y no me gusta... XD
¡Un abrazo! ;-)
27 Diciembre 2009 | 01:56 PM